viernes, 22 de junio de 2012

Don Cristobal, dos historias.



Don José Cristobal García.

Firma autógrafa de don Cristobal García, 1849. Foto: Xapra.

Nos cuenta mi abuelo en sus escritos (Familia García, 2004) que es Don Cristobal el primer García del que tiene noticia, les invito a conocer a este personaje con la mirada de mi abuelo.

Caja de agua, Tepeapulco Hidalgo. Foto: Xapra.


Don Cristobal García nació en Tepeapulco en 1790, fue el segundo o tercer hijo de un total de nueve o diez hermanos, al no ser el primogénito, no estaba obligado a seguir los pasos de su padre, eso le dio libertad de movimiento, gustaba de la cacería, de los perros y de la vida al aire libre.

Capilla de hacienda (¿?) Foto: don Honorato García, hacia 1919


Años después entra a trabajar como caporal en la hacienda de San Francisco, propiedad de un conde español, ahí traba amistad con la hija de este, conocida en el rumbo como “la condecita”, al pasar el tiempo esta amistad se convertirá en cándido romance marcado por el fatal destino, quedando al final don Cristobal dueño de la hacienda, todo esto relatado en la entrada anterior.
Cuenta mi abuelo que después de recibir la hacienda, don Cristobal contrae nupcias con una bella mujer de la que solo recuerda como María de Jesús, teniendo con ella un hijo de nombre Pánfilo, del que luego comentaremos.

Riachuelo en Singuilucan, Hidalgo. Foto: don Honorato García, hacia 1919.

Don Cristobal García es muy importante en la historia familiar, hace crecer la hacienda, compra tierras, se da a conocer como agricultor e innovador, cambia el agave por cebada y mas importante, es el que empieza la tradición de que un García se podía morir cuando quisiera o pudiera, pero tenía que dejar una hacienda a cada hijo y a veces hasta a cada hija.
No hay mas datos de don Cristobal, la historia familiar le pierde la pista y no sabemos mas de él.
En este punto quiero dar un reconocimiento a mi abuelo, pues escribió la historia de los García a los 92 años de edad, basándose en sus recuerdos y en la tradición familiar.
Los papeles muestran otra historia.
Aun no tenemos un dato preciso de cuando nació don Cristobal, nos inclinamos a creer que fue hacia 1820, si conoció a la condecita, mas el trato que tuvieron fue la compra-venta de la hacienda de San Francisco y no -desgraciadamente- la hermosa leyenda que nos contaban los abuelos.
Aun mas preciso, don Cristobal fue el primogénito del segundo matrimonio de don Juan José García Saldivar con doña Ma. Antonia Muñoz, en el primer matrimonio (con la finada doña Francisca Espinoza ) tuvo don Cristobal una hija de nombre doña Luz García Olvera.
Don Cristobal pasa a segundas nupcias con doña Martina Otamendi, con ella procrea cuatro hijos, Luis, Francisco, María de Jesus y Ma. Herculana, es posible que también a Miguel y Crispín, pero no tenemos muchos datos de esto.
Don Cristobal es un exelente administrador, heredero del rancho de Carrizales y la hacienda del Paredón, se hace administrador de la vecina hacienda de San Francisco, la cual termina comprando, es en ese entonces (1849) que cambia el nombre de San Francisco Hueyapan por el de San Francisco Londres, nunca se ha podido aclarar el por que de este cambio.

Casa  colonial en Tepeapulco. Foto: Xapra.

En los papeles que obran en nuestro poder, tenemos a don Cristobal, dueño de grandes extensiones de terreno y varias haciendas, tomando poseción de tierras, cerros y cuerpos de agua, donde nos dice que arrojó piedras, arrancó hierba, tomó y esparció agua sin que nadie se lo impidiera, pues eran suyas.

Laguna de Tecocomulco, Hidalgo. Foto: Honorato García, hacia 1919

También sabemos que tuvo alguna diferencia con uno de sus hermanos, dueño del rancho de Tlacatepa, un asunto de linderos en el cerro llamado del gallo, pero sabemos también que llegaron a un acuerdo.
Nos dicen los papeles  que tuvo dos casas en Tulancingo y una en Apan, que la hacienda la visitaba regularmente, su casa familiar la tenía en Tulancingo.
El 20 de Marzo de 1882, don Cristobal sale de Tulancingo hacia la hacienda de San Francisco y de ahí toma el camino real a la Ciudad de México, en alguna parte del trayecto , un accidente le causa la muerte.


Reloj de Sol, convento de Tepeapulco. Foto: Xapra


La Tormenta.
Don Cristobal muere sin dejar testamento, su viuda, doña Martina Otamendi inicia poco después un juicio sucesorio en el juzgado de Tulancingo y estalla la tempestad, aparece el licenciado Celso Acevedo, argumentando que su representada (y esposa) mas cinco hermanos, son los hijos de doña Nieves Lopez y don Cristobal García.
Se trata de María de Jesus, Tomasa, Ysidra, Victoria, Braulia y Martín García Lopez, quienes promueven un juicio para que se les reconozca como hijos naturales y pidiendo por vía de alimentos, el quinto de la herencia.
El caso se lleva en Tulancingo, pero doña María de Jesús inicia otro juicio, esta vez en la Ciudad de México, donde pretende que el juzgado de Tulancingo se declare incompetente y sea el de la capital el que decida sobre la herencia, aun cuando no se ha terminado el primer juicio.
El juzgado de Tulancingo falla a favor de doña Martina Otamendi, ella promueve un nuevo juicio, esta vez, en la Suprema Corte de Justicia, para que el juzgado de la capital sea declarado incompetente y se respete el fallo dado en Tulancingo.


Portada de los Apuntamientos de la Suprema Corte de Justicia, enero 23 1883


A final de cuentas, la Suprema Corte de Justicia falla a favor de doña Martina Otamendi viuda de García.
Reitero, no es nuestra intención juzgar o poner en entredicho a ninguna persona, fueron personajes de su tiempo y en su tiempo se ventilaron todas estas historias, en la tradición familiar no se mencionan estos personajes como tales, pero sus nombres aparecen a lo largo del relato familiar.
Actualmente no puedo afirmar o negar que don Cristobal y doña Nieves tuvieran sus quereres.

Fábrica y casa de don Martín García Lopez


De la familia García Lopez también hay relatos, don Martín García llegó a ser presidente municipal de Tulancingo, hizo grandes obras como la dotación de agua potable y alcantarillado, tuvo cercanía con don Pánfilo García (hermano de don Cristobal), durante su gestión, don Martín no cobró por ejercer el puesto, fue industrial de textiles e hilos de lana y ayudó a la comunidad fundando escuelas, murió en 1907, la gente de Tulancingo le guarda grato recuerdo.
Don Cristobal tiene su propia leyenda, pero esta no salió del circulo familiar, hace unos días fui a Tepeapulco, su lugar de origen y tuve la oportunidad de platicar con el profesor Angel Monroy, cronista local y no supo decirme nada acerca de don Cristobal, la hacienda de San Francisco, el cerro del gallo o el del castillo, referentes de la hacienda.
Esa falta de información me hace pensar que don Cristobal García Muñoz fue un buen hombre.

miércoles, 16 de mayo de 2012

la leyenda de la condesita



Hoy vamos a hablar de uno de los personajes importantes que gravitan en los destinos de la Familia García, nos referimos a la condesita.
Para la época de la muerte de Don Juan Jose García, la condesita era dueña de la hacienda de San Francisco, colindante con el rancho Corralillo.
Vamos a platicar la historia familiar que vincula a la condesita con la familia García, historia que nos dejo por escrito mi abuelo, Don Armando García Soldevila.
Corre leyenda...
(José María Velaco El Valle de México 1882)

1816, Es muy posible que el padre de Don Cristobal, siendo gachupín hubiera conocido al conde, también gachupín, dueño de la magnífica hacienda de San Francisco y que hubiera recomendado a su hijo para trabajar como caporal en la hacienda, Don Cristobal tendría entonces unos 26 años y conoció a la hija del conde, una bella niña conocida popularmente como “la condesita”
Era el padre de la niña un conde auténtico de la rancia nobleza castellana, tenía el conde simpatías con el movimiento de independencia y parese ser que los apoyó de alguna manera, ganándose algunas dificultades con las autoridades de aquel tiempo.
Fue en ese entonces que Don Cristobal de 26 años, habría conocido a la condesita, de apenas 11 años y lo que empezó como una bella amistad con el tiempo se convirtió en romance.

Nos podemos imaginar a los tórtolos paseando del brazo por la floresta, o quisás por “los ahuehuetes” o por “las huertas” de Exquitlán, paseos muy de moda en ese entonces, siempre acompañados por un chaperón o persona de respeto que los acompañara y que fiel a las leyes del alcahuete se hiciera de la vista gorda cuando la situación romántica así lo exigiera.



Debemos suponer que el padre de la niña no se opuso o fingió ignorar el romance de su hija con el joven caporal.
El conde murió en 1827, dejando a la condesita llena de dolor y heredera de todos sus títulos y bienes.
Puso la niña a Don Cristobal como administrador de la hacienda, se fijó un plazo de luto al cabo del cual ellos contraerían nupcias, pero...
1829, Nicolas Bravo se hace fuerte en Tulancingo en abierto desafío a Guadalupe Victoria, Presidente del México independiente, la guerra llega a la vista de los vecinos del lugar, la guerra y sus horrores están a la vuelta de la esquina, muchas personas quedan vivamente impresionadas con todo el despliegue militar, entre ellos la condesita, es facil entender que enferma de pánico buscara refugio en los brazos de su amado Don Cristobal y los muros de la hacienda, por supuesto no fue sola, la acompañaban amigos y familiares, fue Don Cristobal quien organizó la fuga y armó un grupo de fieles rancheros para tranquilizar a la condesita y sus acompañantes.
La huida duró tres semanas, esta convivencia los llevó a tener cierta intimidad eso si, muy casta y respetuosa.
Guadalupe Victoria manda a Don Vicente Guerrero a combatir a Bravo, el lugar no se presta para que las fuerzas de Bravo se pudiera apertrechar y después de  una breve batalla este es vencido por Guerrero.
Tras el cese de hostilidades, la condesita regresa a Tulancingo, pero el terror la había afectado física y moralmente.
1830, se ordena a todos los españoles abandonar el territorio nacional, al ser la condesita hija de españoles tiene que acatar la orden, por supuesto que antes de irse le regala a Don Cristobal la hacienda y las casas que tenía en Tulancingo.
Esta historia de amor se convierte en un intercambio epistolar que se va diluyendo ante el tiempo y la distancia, hasta que un día dejan de llegar noticias de la amada condesita.
Don Cristobal esperó, esperó que llegaran noticias de su amada, esperó que se derogara la ley de expulsión, esperó el regreso de la condesita, esperó... esperó...
En 1834 llegó una carta, ella trae la fúnebre noticia, la condesita había muerto un año antes, la carta del nuevo conde tio de la extinta condesita también le da cuenta como su sobrina le había contado como se enamoró de Don Cristóbal, de la huida a San Francisco, de los paseos... el conde había tomado la desición de respetar la voluntad de su difunta sobrina no reclamando los bienes regalados tan libremente a Don Cristobal, agregaba en la misiva que consideraba indudable la castidad de su sobrina, pero su conducta  había sido imprudente y se prestaba a malas interpretaciones, perjudicando la memoria de la condesita y al resto de la familia, motivo por el cual pedía a Don Cristóbal callar todo, lo bueno y lo que no parecía tan bueno.
Para Don Cristóbal todo esto era terrible, había perdido al amor de su vida y encima le pedían silencio, tomó papel y pluma, se dispuso a escribir al conde, y después de pensarlo decidió no hacer nada, quizás que el conde tenia la razón, nada se podía resolver, la condesita había muerto y un intercambio epistolar solo podría manchar la memoria de su amada, con gran pena en su corazón dejó el asunto por la paz.
Don Cristobal decidió quedarse con las propiedades pues ese había sido el último deseo de su amada condesita.




Hasta ahí esa parte de la leyenda.
Hay que entender que esta es una leyenda y como tal toma algunos hechos reales y otros no tanto, sumando una buena dosis de romanticismo y el hecho de que nadie la había dejado por escrito, es seguro que cada generación le sumara o restara elementos a dicha historia.
Pero podemos sacar algunos datos claros y comprobables, así podemos decir que Don Juan Jose García, Don Cristobal, la Condesita y su padre, la hacienda San Francisco, Don Guadalupe Victoria, Don Nicolas Bravo y Don Vicente Guerrero si existieron, el tio de la muchacha tiene posibilidades de haber existido, dice mi abuelo que la prueba de la existencia de la condesita y su tío son los fragmentos de la correspondencia entre ellos y Don Cristóbal, desgraciadamente esos fragmentos no llegaron hasta nosotros y las misivas son ahora parte de la leyenda.
Lo que si llega a nuestros dias es el testamento de Don Juan Jose Garcia, en la cláusula cuarta nos dice que “... les encargo a mis albaceas recojan la escritura del citado Rancho de Corralillos, al Sr. Lic. Don Esteban Paez vecino de Pachuca, pues esta está en su poder por que le había suplicado que cuando fuera a Mejico, biera si deslindaba con la Sra. Condesa, la disputa impuesta que hay sobre el cerro del Castillo...”(*) 



(foto tomada por Don Honorato García en 1919)

Es decir, para el 26 de enero de 1847 la condesa no solo no ha muerto sino que tiene una disputa impuesta por los linderos de el Rancho de Corralillos y la Hacienda de San Francisco.
El siguiente documento donde aparece la condesa esta fechado el 23 de agosto de 1849, este papel nos dice que la condesa y Don Cristobal llegan a un acuerdo en el asunto de los linderos, este importante documento cuenta con las firmas de Don Antonio Hurtado de Mendoza y la de Don Cristobal García, Don Antonio es el apoderado de la Señora Doña Dolores Caballero de los Olivos, nombre de la condesita.
El documento que sigue está fechado en 1852 en la ciudad de México, se menciona que compareció la Señora Doña Dolores Caballero de lo Olivos, mayor de edad y de estado viuda y vecina de esta capital donde se da fe de que es dueña de la hacienda nombrada de San Francisco Hueyapan y el rancho nombrado Tlasala las cuales tiene arrendadas a Don Cristobal García y donde dice haber recibido de Don Cristobal las cuentas y que no hay deuda que pagar, mas aún, estos papeles nos dicen que dichos bienes son vendidos a Don Cristobal en “...once mil pesos que declara la Señora Doña Dolores Caballero de los Olivos haberlos ya recibido y pasaron a su poder en moneda doble de plata contadas a su satisfacción...” lo cual nos deja varios asuntos muy claros:
La Condesa se llamaba Doña Dolores Caballero de los Olivos, hemos encontrado a una Doña María Dolores Caballero de los Olivos y Sandoval, casada con el 8º Conde del Valle de Orizaba, Don Andres Diego Suárez Peredo y Gorraes, entonces dueño de la casa de los Azulejos, es muy posible que se trate de ella.


En 1847 Doña Dolores había promovido una querella por linderos de su hacienda y el rancho de su vecino.
En 1852 vivía en la Ciudad de México, era ya viuda y vendió a Don Cristóbal García la Hacienda de San Francisco Hueyapan y la de Tlasala por once mil pesos.
Nada mal para una mujer que se supone habría muerto en 1833.




Hace unos días, visitando a mi madre, nos dimos a la tarea de revisar una maleta llena de documentos que ella tiene, entre ellos encontramos un papel escrito a mano por mi abuelo, en el describe a la condesita, son solo unas lineas, aquí las transcribo tal cual:


"Durante varios minutos se quedó pensando la señora condesa. Yo la contemplé. Era linda, muy blanca, pelo rubio, que vista tan cerca (a aproximadamente cien metros) parecía oro metálico, ojos verdes, nariz corta y graciosa.
Perdón por la impertinencia después de años"


La palabra "aproximadamente" está tachada, mi abuelo no incorporó estas lineas en su escrito de la Familia García.

*Hemos querido dejar la ortografía tal como está en el documento, estamos convencidos de que en todo caso es mas importante el fondo que la forma.
La foto de el Castillo es de 1919,aunque muy posterior es el mismo lugar al que se hace referencia.




Le queremos dedicar esta entrada a nuestra linda amiga Mimí, con sus puentes salva distancias y tiempos.

domingo, 15 de abril de 2012

Don Juan José García

La Ciudad de México hacia 1850

Hoy vamos a hablar de Don Juan Jose García, el primer García que podemos ubicar en tiempo y lugar.
Mi abuelo Don Armando García no lo menciona en sus escritos, la memoria colectiva lo fue haciendo a un lado y con el tiempo la tradición familiar lo olvidó, es posible que mi abuelo ni siquiera supiera de Don Juan José, pero ahora, gracias a su testamento podemos saber algunos detalles de su vida y muerte.
En 1847 no se asentaban en los documento algunos datos que ahora serían de gran ayuda, por ejemplo, no se dice la edad de Don Juan José y no se menciona el año de nacimiento, datos que nos arrojarían luz en algunos detalles que veremos en seguida.

Batalla de Churubusco

Decíamos que este personaje fallece en 1847, año de la injusta guerra de intervención norteamericana, nos dice en su testamento que es hijo legítimo de Don Andres García y Doña María de la Luz Saldivar, vecinos de Tulancingo, ya difuntos para ese año, había estado casado en primeras nupcias con Doña Francisca Espinoza  con quien tuvo una hija, nos cuenta Don Juan José que en aquel matrimonio su esposa no llevo a la legal compañía dote o bién alguno, ni él tampoco pues no las tenía, el documento no aclara en que año se casaron sus padres, cuando murieron o la edad que tenian al fallecer o de donde eran naturales (lugar de nacimiento) ni fecha de su primer matrimonio o fecha del fallecimiento de la primera esposa.
Sigue diciendo que pasó a segundas nupcias con Doña María Antonia Muñoz con quien tuvo diez hijos, el primero Don José Cristobal y la última Doña Francisca, por supuesto los nombra a todos, pero es importante esta última hija, pues al fallecer Don Juan José la niña tenía tan solo siete años de edad, por cierto, nos dice que Doña María Antonia solo llevó de dote una burra en pelo, mientras que el tenía cien ovejas de vientre, y hasta caballo ensillado.
Dice mi abuelo en sus escritos que Don Cristobal había nacido en 1790, si atendemos esa fecha tendremos que Don Juan José habría nacido unos veinte años antes, quisas mas pues ya había pasado por un matrimonio previo, es decir, Don Juan José habría nacido hacia 1765 o 1770 esto es, tendría entre 70 y 75 años al concebir a su última hija y 77 u 82 años al morir.
Lo que proponemos es que 1790 es el año de nacimiento de Don Juan José, no de Don Cristobal, este cambio resuelve varios problemas de edad, con este cambio Don Juan José fallece a los 57 años, contando 50 al tener a Doña Francisca, el segundo problema que resuelve este cambio es con Don Cristobal, pero eso ya lo veremos cuando sea el turno de este personaje, que por cierto tiene mucho que contar, paciencia.
Otro dato interesante es que al momento de su muerte le debe al sr. cura lic. D. Felipe Uribe los gastos de entierro de su hija Doña Rita, eso nos hace pensar que esta niña tendría poco de haber fallecido.
Nuestro pariente nace en 1790 cuando JuanVicente de Güemes Pacheco de Padilla, Segundo Conde de Revillagigedo es el Virrey de la Nueva España.
1810 Don Juan José García tendría unos veinte años de edad cuando Don Miguel Hidalgo y Costilla inicia el movimiento de Independencia en el pueblo de Dolores, no muy lejos de Tulancingo.


Estandarte de Miguel Hidalgo

No sabemos que partido tomaría Don Juan José, pues nada dice al respecto, como tampoco nos dice nada de 1838, cuando se da la primera intervención francesa, conocida desde entonces como “la guerra de los pasteles”

Bombardeo de Veracruz por fuerzas Francesas

Lo que si sabemos es que supo admimistrar los bienes que fué adquiriendo durante su vida, y que al final eran el rancho de Corralillos, dos casas en Tulancingo, una en Apan y la Hacienda del Paredón que recientemente había comprado.
Nos Dice el 26 de enero de 1847 cuando “...estando en cama, pero en mi libre juicio, cumplida memoria y entendimiento natural...” dicta su testamento, da las gracias a Dios y dice “...temiendo que la muerte me asalte e impida después las cosas de mi memoria...” elige a María Santísima, madre de Dios, a su castísimo y fidelísimo esposo San José, al Santo Angel de la Guarda y demas cortezanos de la Jerusalem Celestial para que intercedan por su alma.
A las mandas forzadas que son cuatro (la redencion de cautivos, santos lugares de Jerusalem, La Virgen de Guadalupe de Mejía y para casar huerfanas pobres) deja dos reales de plata acuñada a cada uno.


Monedas mexicanas de dos reales 1847

Pide ser enterrado con el hábito y cuerda de San Francisco, humildemente en el camposanto de la capilla de Tepeapulco.




Iglesia y capilla de Tepeapulco

Nombra a su esposa y a “...el casado Don Cristobal ...” como albacéas y herederos de sus bienes, haberes y deudas, pone especial énfasis en recuperar las escrituras de haciendas y ranchos, pues estan en trámite distintos litigios y compras, uno de ellos es la disputa impuesta por los linderos de el rancho de Corralillos y la hacienda de San Francisco, es ahí donde nos menciona a la condesa, personaje muy importante en el devenir de estas historias y que merece tratamiento aparte, paciencia.
Nos cuenta que Don José Cristobal está fuera de potestad, que trabaja tierras que el le dió para el mantenimiento de su familia, pero que cuando lo ha requerido para trabajar ha asistido sin cobrarle por ello, es notable la buena relación que existe entre padre e hijo y aún cuando ya le ha dado tierras a cuenta de su herencia le deja aún mas, historia que nos contará Don Cristobal en su momento, mas paciencia
Este hecho molestaría en especial a uno de sus hermanos, Don Pánfilo García Muñoz, 
De hecho a don Pánfilo se le menciona en la parte de deudas pero se hace notar que el débito es a cuenta de su haber paterno.
Don Juan José García no firmó su testamento según nos dice el documento “...por que no sabía...”
Ese mismo día, 26 de febrero de 1847 moriría.
Es la viuda la que sigue con los trámites y por supuesto con el entierro, del que tenemos los siguientes detalles...


Fragmento del testamento de Don Juan José García.



Don Juan José viviría los siguientes hechos históricos, sin duda supo de ellos, pero en su testamento no los comenta:

1810: inicio de la guerra de Independencia de México

1811: fusilan a Miguel Hidalgo









1813.- Inauguración del congreso de Apatzingan




1814.- Promulghacion de la constitucion de Apatzingan








1815.- fusilamiento de Morelos




1821.- febrero: proclamación del plan de Iguala / agosto: tratado de 

Cordoba / septiembre: firma del acta de Independencia.




1822.- Iturbide es proclamado emperador de México.




1823: centroamerica se separa de México




1824: se promulga la primera constitucion de México




1829.- España envia tropas a México al mando de Isidro Barrada 

con la intención de reconquistar el territorio mexicano.




1835.- Texas declara su separacion de México




1838.- se lleva a cabo la guerra de los pasteles




1839: Yucatan intenta separarse de México, pero fue reprimido el movimiento separatista.




1845: Estados Unidos se anexiona Texas y comienzan las rencillas 

diplomaticas entre México y Estados Unidos.




1846-48: invasion estadounidense, guerra entre México y Estados Unidos.




13 de septiembre de 1847: defensa del castillo de Chapultepec.




14 de septiembre de 1847: se iza la bandera estadounidense en el

 zócalo, evitando la conmemoración del inicio de independencia,

estas dos últimas no las vería Don Juan José, afortunadamente.
A Don Juan José le tocaría nacer en la Nueva España y morir en el México Independiente.


lunes, 2 de abril de 2012

Armando García, el centenario



Es nuestra intención publicar las entradas mensualmente, sin embargo esta es una fecha muy especial, pues el 3 de abril de 2012 se cumplen cien años del natalicio de Don Ricardo Armando García Soldevila, conocido por el mal nombre de “el Arqui”.


Ricardo Armando García Soldevila

Como comentamos antes, Armando García nació el 3 de abril de 1912, el mismo año y mes en que se hundió el Titanic, con tan solo unos días de diferencia.
Ese mismo año llega al polo sur Robert Falcon Scott en una malograda expedición en que perderían la vida todos sus integrantes.
Un año antes, el 25 de mayo de 1911 Porfirio Diaz había renunciado a la presidencia, Andrés Molina Enríquez lanza el Plan de Texcoco, que desconoce al presidente provisional Francisco León de la Barra.
El general Francisco Blanco toma Toluca.




Don Honorato y Doña Esther Soldevila

Sus padres, Don Honorato García y Esther Soldevila contraen nupcias en la capilla de Santa Brígida en la Ciudad de México.
En1912 la zona oriental, cerca del Nevado de Toluca, permanece hasta 1915 en manos de los zapatistas...
Si, la Revolución Mexicana acaba de estallar, Las Haciendas San Francisco Londres y de Exquitlán son administradas por Don Honorato García, padre de Armando García Soldevila.
Parecía que la guerra con sus horrores pasarían de largo sin tocar aquella zona...




Don Luis García Otamendi

En diciembre de 1914 muere Don Luis García Otamendi, abuelo de Don Armando, a mediados del siguiente año, fuerzas disfrazadas de zapatistas que ahora sabemos carrancistas, asaltan, queman y asolan la región, en la Hacienda de San Francisco Londres destruyeron la maquinaria, asaltaron la tienda, robaron y quemaron las casas, violaron mujeres (esposas de los trabajadores) y mataron a machetazos a varios peones, a un árbol ataron a un par de niñas, el recuerdo de mi abuelo les pone nombres, Nieves y Benita, frente a la hacienda ardiendo, mataron al padre de la niñas y las violaron tumultuariamente, también recuerda a su nana que no paraba de llorar, nueve meses después esta mujer tuvo un bebé.
No es casual que surgiera entonces el verbo “carrancear”.


Ricardo Armando García Soldevila

Mi abuelo tendría entonces tan solo tres años, pero alguna vez me contó esos tristes recuerdos de la hacienda en llamas y de los cuerpos colgados en la acequia...
Cuatro años después regresa Don Honorato a lo que fué la hacienda, de la cual solo quedaban los muros, con trabajo y empeño lograron reconsruirla y hacerla funcionar, parecia que todo regresaría a la normalidad, pero llegó 1934 y con el Matias Rodriguez Melgarejo, gobernador de Hidalgo, que decretó la colonización de San Francisco.
La familia García perdió todo, el gobierno jamas pagó un centavo de las tierras y edificaciones expropiadas.
Inutiles fueron los esfuerzos de Don Honorato para que le resarcieran las propiedades, incluso tuvieron que salir huyendo del estado por la persecución atroz de la que fueron víctimas...
Pero regresemos con Don Armando, perdido ya todo se trasladaron a la Ciudad de México donde mi abuelo estudió en el colegio Francés,  emprendió un viaje fantástico junto a algunos de sus compañeros, mismo que terminó en Paris y que relizaron sin tener un centavo en la bolsa, permiso de sus padres, o papel alguno que los amparara, regresó a México cuando Don Honorato García le mandó un telegrama que decía "Hay guerra, regresa" refiriéndose a la Guerra civil española, ya en México estudió en la Academia de San Carlos titulándose como Arquitecto.




Armando García y Maria Elena Ortiz

Se casó con Doña María Elena Ortiz Franco con la que tuvo una sola hija, Doña Lucrecia García Ortiz,


Lucrecia García Ortiz

Construyó muchas casas y edificios que no presentaron daño alguno durante los sismos de 1985 y 2012, vivió en Acapulco cuando este era un  paraiso, se fueron a Campeche a poner un rancho, después a un lugar llamado “el 47” (kilómetro 47  de la antigua  carretera a Puebla), decía mi abuela que "el chivo siempre tira al monte" refiriéndose a tanto viaje, vivió en Coyoacán donde tenía su casa, amante de las culturas originarias organizó viajes reales y simulados a distintos lugares de la república y del mundo, visitó cualquier cantidad de zonas arquelógicas, monasterios, capillas y templos de México.
Se fue junto con su hija a París, donde Guillermo su nieto, Tessa su nuera y la familia de ella los recibieron y trataron de maravillosa manera, cosa que siempre les agradeceré.
Tenía una opinión muy propia de las distintas luchas armadas y menudencias políticas ocurridas en nuestro pais, siempre a través de un grueso cristal religioso, pero por lo menos tenía opinión.
Nunca toleró a los norteamericanos, jamas los llamó de otro modo que gringos o yankis, los ingleses corrieron con igual suerte.
Escribió libros y cuentos referentes a nuestra historia y cultura, entre ellos el libro "Nuestra América, apuntes de historia del arte" redactado a máquina y editada a fuerzas de fotocopias, donde encontramos la siguiente aclaración "Llamaremos América al continente limitado por los océanos Ártico, Antártico, Atlántico y Pacífico; americanos serán todos los habitantes de ese continente. Si incurrimos en el desagrado de los ciudadanos de cierto país, tanto peor para ellos"
Sordo desde muy temprana edad usaba un aparato para ayudarlo a oír, eso le daba la ventaja de escuchar solo lo que él quería.
El espíritu que lo animaba jamas se doblegó, fue su cuerpo el que le empezó a fallar, la edad le pasó la factura imponiéndole limitaciones de movilidad, aunque uso bastón se negó a usar la silla de ruedas.
Sin duda llegó a ser  riesgoso para el mismo por ser tan apegado a sus pricipios y lineamientos, pero si acaso causó alguna molestia jamas lo hizo por mala fé.
Murió en su casa, a los 96 años de edad, a unas semanas de cumplir los 97.
Don Armando García Soldevila

Descansa en Paz abuelito, va una lágrima en tu recuerdo al cumplirse el centenario de tu nacimiento.

sábado, 24 de marzo de 2012

Comenzamos

Quiero empezar diciendo que no es nuestra intención juzgar o poner en duda  la obra y vida de los personajes a los que nos referiremos, solo queremos ceñirnos lo mas posible a la verdad.
Don Cristobal García nació en Tepeapulco Hidalgo en 1790... es así que mi abuelo Ricardo Armando García Soldevila inicia la historia familiar de parte de la rama de los García, y de ahí se desprenden historias y leyendas que han rondado en la familia y hasta en el ánimo de algunas poblaciones actuales.
Tengo que agradecer la extraña decisión de mi tatarabuelo, bisabuelo, abuelo y a mi madre por guardar documentos mas que centenarios, documentos que hace mucho están encerrados y que hubieran dado luz a los acontecimientos familiares y que gracias a ese enclaustramiento  hoy están en excelentes condiciones (casi todos) y que ahora cuentan una historia mucho menos romántica, pero mas humana que la que conocíamos.
Iniciemos pues, mi abuelo comienza con el nacimiento de Don Cristobal García en Tepeapulco y sería justo que fuera el fuera el primer García en nuestra historia, siendo que es el primero nacido en Hídalgo, pero los papeles muestran otra cosa, nos traen hasta nosotros a Don Juan Jose García Saldivar, natural de Tulancingo, hijo de  Don Andres García y Doña María de la Luz Saldivar, de los que no sabemos su origen, solo que son vecinos de Singuilucan y que para 1847 ya son difuntos.
Este buen señor Don Juan Jose García nos deja el primer documento al que podemos sacar datos concretos, su testamento, y en el refiere sus profundas creencias religiosas y sus humilde inicio, nos cuenta que estuvo casado en primeras nupcias con  Doña Francisca Espinoza Olbera, con la que tubo una hija, Doña Luz García Olbera, quedando viudo poco tiempo después, es en esos párrafos donde nos dice que Doña Francisca no llevó a la legal compañía dote ni patrimonio alguno, y remata diciendo "...ni yo tampoco lo tenía..."
Tiene un segundo matrimonio con Doña María Antonia Muñoz, que llevó a la legal compañía solo "...una burra en pelo y yo tenía de capital cien ovejas de vientre, una yunta de boeyes aperada y un caballo ensillado..." en este matrimonio tienen diez hijos, Don Cristobal "el casado", Doña Polonia, Doña Josefa, Doña Benita, Don Pánfilo, Doña Rita "...(ya difunta) que falleció niña doncella...", Don Roman, Doña Margarita, Doña Catarina y Doña Francisca.
Terminaremos esta larga entrada diciendo que Don Juan José García murió el 26 de enero de 1847 siendo dueño de el rancho Corralillos (donde murió), el rancho Tlacatepan, la hacienda del Paredón, la hacienda de Tlasala, un tinacal y casas en Apan y Tulancingo.
En su testamento pide ser amortajado con "...el hábito y cuerda de Nuestro Padre Sr. Sn. Francisco..." y sepultado en el camposanto de la parroquia de Tepeapulco.
Solo nos resta decir que 1847 es el año de la intervención norteamericana en suelo Mexicano, Guerra injusta que le costó al país la mitad de su territorio.